Artículo de opinión

PROYECTO EDUCATIVO

El Fútbol representa para muchos de nosotros, y también para nuestros hijos, un atractivo complemento de vida.  Para ellos, una pasión que condiciona irremediablemente su felicidad y que además, influye determinantemente en su estado de ánimo, en su rendimiento académico, en definitiva en su bienestar.

Sin embargo existe un gran olvidado pero incuestionable protagonista de esta actividad y de todas las que determinan nuestra existencia,  nuestro cerebro que, moldeado por nuestra mente, está dirigiendo nuestra conducta desde nuestro subconsciente, sin que seamos capaces de darle sentido o controlar  sus órdenes.

El siglo XXI es el siglo de la neurociencia, de la inteligencia emocional, de las inteligencias múltiples. Educar a nuestros hijos en estas facetas resultará determinante en su óptimo desarrollo, y también para nosotros, cerebros adultos acomodados que a veces no entendemos como estos hijos que hace muy poco tiempo se balanceaban en nuestros brazos, hoy nos responden con monosílabos o nos miran con indiferencia. Es su cerebro que, con sus cambios estructurales y con sus explosiones químicas, dirige sus actos. Parece necesario saber como es una mano para diseñar un guante,  parece por tanto necesario, imprescindible, conocer el funcionamiento de nuestros cerebros y los de nuestros hijos para educar adecuadamente.

Los profesores en las aulas, los entrenadores en los estadios deportivos, las madres y padres en su entorno familiar, nos preguntamos de forma reiterada si habremos acertado con nuestras decisiones educativas.

Error es aprendizaje, y ésto también vale para la educación. Ninguno estamos libres de cometerlos por mucho empeño y audacia que pongamos en ello. Sin embargo podemos dar pasos para minimizar su impacto.

Conocer e identificar nuestras emociones y nuestros valores, reconocer y trabajar sobre nuestras conductas limitantes, potenciar nuestras fortalezas, forma parte de esta educación emocional que defendemos es necesaria para una completa formación y para la consecución del verdadero éxito que perseguimos en la vida, ser felices.

La propuesta educativa que presentamos se basa en fórmulas cercanas, amenas, emocionales, pero basadas en hechos científicos, avaladas por la neurociencia, cuyo conocimiento nos acercará a la comprensión de todo lo que rodea nuestra evolución , a entender el comportamiento de nuestros hijos , a ayudar a los más jóvenes a familiarizarse con sus emociones, a vivir el futbol en dinamismo positivo, sí, competir es saludable, pero siempre con criterios formativos adecuados, nunca desde el pánico, hablamos de nuestros hijos , NUNCA DESDE EL PÁNICO.

Estos cerebros en desarrollo son vulnerables y necesitan oxígeno emocional, protección, ayuda, … necesitan alejarse de dinámicas coercitivas y de propuestas dirigidas a medir su vulnerabilidad a la presión, necesitan crecer de forma ecológica, armónica, ganar ganando, perder sin perderse.

Por unos hijos personal y deportivamente felices.